Bob Dylan (a quien Dios conserve su talento muchos años) ha anunciado un concierto gratuito en Barcelona en favor de la paz. Esta "novedad" es el titular destacado de la noticia que ayer viernes publicaba "El País".
En realidad, el texto se extiende en informar de las últimas actuaciones y proyectos del cantautor, entre los que figura la publicación de un próximo álbum; la mención a la finalidad altruista sólo se menciona de pasada al final de la noticia. En ningún momento se aclara si será gratuito para el público, o si será él el que actúe de forma gratuita y la recaudación se destine a alguna iniciativa en favor de la paz.
Si solamente se trata de una manifestación masiva de intenciones para que el mundo sepa cuánta gente guapa está en favor de la desaparición de las armas, servirá (una vez más) para el auto-halago. Si, por el contrario, se recaudan unos buenos fondos, nos gustaría saber dónde o cómo ha pensado el señor Dylan destinar tan importante contribución. No sea que le suceda como a Sharon Stone (a quien Dios también conserve su talento y belleza) que consiguió un buen puñado de dólares (de los grandes) para comprar mosquiteras para África ante la consternación que le produjo saber las dimensiones de la masacre que produce la malaria.
Lo que a lo peor no sabía Sharon Stone es que la tuberculosis y, sobre todo, el sida y la corrupción son asesinos mucho más siniestros, y que, finalmente, los mosquiteros no sirvieron para nada (si es que se llegaron a comprar) porque la pobre población los utilza para otras necesidades que considera más perentorias, como por ejemplo redes para pescar.
Bob Dylan puede que esté mejor informado y tenga un plan efectivo, pero de lo que no dudamos es que su próximo disco se venderá muy bien.
Y una última reflexión a todos los bobdylans: "no se puede afirmar a quello que no se puede negar".